HISTORIA

CESA es una fundación privada sin fines de lucro. Jurídicamente, nace el 19 de mayo de 1967, mediante Acuerdo Ministerial No. 09025 otorgado por el Ministerio de Previsión Social y Trabajo (hoy Ministerio de Inclusión Económica y Social ex Ministerio de Bienestar Social).

CESA se creó en un momento álgido de la vida de la sociedad rural ecuatoriana cargada de rezagos feudales en la que los campesinos y los indios especialmente, vivían tales condiciones de pobreza, explotación y discriminación, al punto de que Montalvo expresó respecto al tema que: "si escribiría un libro, haría llorar al mundo".

El origen y creación de CESA tiene como antecedente la situación general del continente americano, caracterizada por la vigencia de gobiernos dictatoriales con fuertes signos de represión a la población, frente a lo cual, las manifestaciones de inconformidad y rebelión comenzaron a expresarse abierta o veladamente.

El triunfo de la Revolución Cubana provocó la reacción inmediata de los gobiernos, los que reunidos en Punta del Este (Uruguay), en la que acuerdan, entre otras medidas, la realización de sendos programas de Reforma Agraria que comenzaron a ejecutarse en algunos países, aunque caracterizados por ser generalmente no estructurales, es decir, que dejaban casi intocado el problema de fondo la bipolaridad latifundio-minifundio/ricos y pobres.

El año 1964, la Junta Militar de Gobierno, dicta la primera Ley de Reforma Agraria y crea el organismo ejecutor, esto es el Instituto de Reforma Agraria y Colonización IERAC.

Casi paralelamente, la Conferencia Episcopal Latinoamericana, reunida en Medellín - CELAM-, se pronuncia renovando su adhesión incondicional a los pobres, decisión que se expresa en la reafirmación de su total desapego a los bienes materiales y en especial, a la tenencia de la tierra.

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana, al tenor de las resoluciones de la CELAM y del contenido de la primera Ley de Reforma Agraria, deciden confiar en una entidad ad-hoc la ejecución de su Proyecto de Reforma Agraria de iniciativa privada, contando para ello con el aval del IERAC. Así se gesta entonces el nacimiento de CESA.

En la génesis, creación y desarrollo inicial de CESA, contribuyeron importantes personalidades, como la Dra. Isabel Robalino, el Economista Fausto Jordán, el Dr. Ramiro Larrea, el Ing. Carlos Vallejo, entre otros.

El proceso de Reforma Agraria ejecutado por CESA, más allá de los resultados cuantitativos, sin duda importantes, debe ser reconocido y rescatado como una propuesta alternativa, concebida y practicada con una concepción estructural en tanto la transferencia de la tierra en los mejores términos para los "beneficiarios", fue complementada con un paquete de servicios de apoyo que permitieron a los mismos mejorar su gestión y consecuentemente su nivel de vida. Así junto al acceso a la tierra se trabajó para que también accedan al crédito para la producción, a la asistencia técnica, a la capacitación técnica y socio organizativo, al riego y a mejores condiciones para la comercialización de sus productos.

CESA fue, entonces, abriendo nuevos espacios en su quehacer. Había entrado a participar, a involucrarse en lo que en esa época se denominó el Desarrollo Rural y esa ha sido la razón de ser de la Institución hasta nuestro días. CESA es quizá la institución privada pionera en impulsar el desarrollo rural en el Ecuador.

Bajo el concepto del Desarrollo Rural Integral se entendía y se ejecutaban acciones en el campo del fortalecimiento de la organización social, el desarrollo agrícola, la comercialización, la adopción de tecnología, dotación de servicios básicos, caminos vecinales, espacios comunales, acciones en salud y educación, etc.

Dentro del Desarrollo Rural, uno de los ejes que CESA impulsa con fuerza es el Riego Campesino, el Riego Comunitario, como el motor, como la herramienta, como la sangre que da vida a la tierra y que proporciona mayor seguridad productiva y alimentaria al campesino.

El riego es el eje articulador y dinamizador del desarrollo que, al quedar trunca la Reforma Agraria, adquiere mayor relevancia. El riego es una poderosa arma para fortalecer la organización social, permite diversificar la producción, mejorar la productividad, disminuir los riesgos climáticos, mejorar los niveles de empleo familiar en la parcela, mejorar la seguridad alimentaria de la familia y contar con excedentes para el mercado.

Con los campesinos hemos aprendido que el riego va más allá de la infraestructura, de la bocatoma y de los canales, del riego parcelario. Sin restarle su importancia a todo esto, es, sobre todo, una construcción social de alta participación real y efectiva de los actores que intervienen en estos procesos.

Nuestro desafío y compromiso es aportar con un granito de arena para que la sociedad ecuatoriana se desarrolle en un entorno auténticamente democrático, para que se vayan terminando las profundas brechas sociales y económicas que existen entre los ecuatorianos hombres y mujeres, y con ello generar reales condiciones de progreso y desarrollo del país.

La lucha contra la pobreza en América Latina y el mundo entero en el último siglo, nos ha enseñado mucho, y quizá, una de las lecciones fundamentales es que la pobreza no se combate solamente con crecimiento económico. El Ecuador es un país inmensamente rico en recursos naturales, en biodiversidad natural; es inmensamente rico en diversidad cultural. La auténtica lucha contra la pobreza se dará en el campo de la redistribución de la riqueza y de la participación social; nosotros hemos aprendido que la pobreza, no solo es un fenómeno que se debe al desempleo o al subempleo, sino que también es consecuencia de la persistente presencia de formas de extracción de excedentes de unos grupos a partir del trabajo de la mayoría. Cambiar esta realidad estructural es el reto fundamental de la sociedad ecuatoriana y para ello, queremos continuar trabajando y poniendo a su disposición nuestro modesto aporte.